Apuntes Financieros
Como fue evidente en el reciente escándalo del Parlamento británico, México no es el único país donde representantes populares cometen abusos. Lo que nos distingue es habernos acostumbrado a ellos y en consecuencia a no exigir castigos.
Desde hace algunas semanas un diario británico ha venido exhibiendo a legisladores de todos los partidos políticos en el Parlamento por haberle cargado gastos personales al erario público. El escándalo ha provocado una conmoción colectiva en Gran Bretaña. Incluso algunos analistas lo han calificado como uno de los peores momentos en la historia del Parlamento.
¿Y cuáles fueron las gravísimas infracciones que ameritaron tal conmoción? Nada más ni nada menos que cargarle al gobierno gastos como comida para perros, televisiones, tapas de escusados y utensilios para jardines.
Puedo anticipar la sonrisa de cualquier mexicano al leer está lista. Ya quisiéramos que las transgresiones de nuestros legisladores fueran similares. Para nosotros esto es peccata minuta. Puedo también anticipar la expansión de estas sonrisas al saber que todos los gastos en los que incurrieron los legisladores ingleses estaban permitidos bajo las leyes del Parlamento. Es decir, la razón de la indignación popular no fue porque se hubiera quebrado alguna ley sino porque los ingleses consideraron que sus representantes habían “abusado” de su posición.
¿Qué consecuencias tuvo la indignación popular? El presidente de la Cámara de los Comunes (algo similar al líder del Congreso en México) renunció, la primera vez que esto ocurre en más de 300 años. Prácticamente todos los infractores accedieron a repagar sus gastos personales y varios optaron por renunciar. Los líderes de los partidos prohibieron a todos aquellos que cometieron excesos de postularse como candidatos en la próxima elección.
¿Suena familiar? Por supuesto que no. ¿Cuándo hemos visto que suceda algo similar en nuestro país aun cuando constantemente se cometen abusos mucho más graves que los que cometieron los legisladores británicos?
¿Por qué hay consecuencias en Gran Bretaña y en México no? Parte de la culpa se le puede atribuir a nuestra clase política. Mientras que en Gran Bretaña los políticos tienen la decencia de pagar los platos rotos cuando hacen algo indebido, en México el cinismo con el que reaccionan ante cualquier transgresión, por más flagrante que ésta sea, es inaudito. Los principales culpables somos los mexicanos, quienes no nos enojamos lo suficiente cuando los políticos cometen abusos y por lo tanto no ejercemos suficiente presión para removerlos. Parecería que es algo cultural, que la costumbre ha provocado que los constantes abusos y corrupción a los que somos sujetos, no importa la magnitud, nos parezcan normales.